¿Quién soy?

mano padre e hija

Yo no se tu pero yo me he hecho esta pregunta muchas veces. Cada vez que Dios decide reinventarme, me la tengo que volver a hacer porque quedó perdida y sin saber hacia donde debo ir. Lo mas curiosos es que casi siempre regreso al mismo lugar, con adornos diferentes  o mas llamativos y brillantes pero al mismo punto: Soy una hija de Dios.

Bueno, ¿pero y eso que significa? y ¿de qué accesorios hablo?  Es muy sencillo, eso significa que Él me ha dado autoridad para llegar tan lejos como mi mente y deseo me lo permitan puesto que con Él no hay límites ya que estos nos los ponemos nosotros con nuestra mala actitud o pesimismo pero además de esto cada vez que llego al mismo lugar de salida, en el cual reafirmo que como su hija soy fuerte, capaz y Él me empodera, lo hago con virtudes mas desarrolladas o mas refinadas. La paciencia, por ejemplo, mas pulida entonces con una mayor capacidad de esperar o la fé no tan escuálida sino mas robusta y fuerte, capaz de hacerme creer que eso que aún no ha llegado, si es posible que suceda.

La respuesta es cada vez mas clara para mi puesto que cada vez que estoy de vuelta en sus brazos reafirmo que nunca me suelta y así mismo siempre me acompaña para mejorarme y fortalecerme como mujer y como Su hija.

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