El Encuentro

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Por un tiempo me sentí dolida, perdida, desilusionada y resentida. Esto me llevó a alejarme de mi propósito de vida para dedicarme a sanar por dentro las heridas producidas por el rechazo, desprecio y maltrato.

La sensación que prevalecía era la de no querer volver a predicar la palabra y mas bien dedicarme a ser una buena mujer, ir a la iglesia, cuidar de mis hijas y trabajar para poder reubicarme laboralmente después de haberme dedicado solo a ser mamá, esposa y co pastora de una iglesia de manera pro bono pero en realidad nada mas. Veía mis ilusiones y mi misión de vida rotas y pensaba que no habría futuro en ese aspecto para mi, pero es sorprendente como Dios hace como quiere y en el momento en que decide que estamos listos de nuevo, pone a  las personas indicadas en nuestro camino, abre las puertas que parecían cerradas y nos reconecta con nuestro propósito vital con una pasión tal que no la hubiéramos soñado, ni si hubiéramos querido.

Así que hoy, de nuevo me siento como una vela encendida que desea ayudar a otros a que brillen y encuentren el camino de regreso a casa a nuestro creador.

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